HÁBITOS VERANIEGOS QUE PONEN EN PELIGRO TUS DIENTES

La salud bucodental es un aspecto dado por sentado o a menudo olvidado hasta que se ve resentida o desaparece, por lo que es importante incidir en el hecho de que buenos hábitos y prevención son vitales para tenerla garantizada.


Sin embargo, los cambios en los hábitos de higiene bucodental y de alimentación que se producen durante el verano, junto con las altas temperaturas, pueden provocar un aumento en  la proliferación de bacterias en la boca que contribuyen a que se pueda producir un aumento de patologías bucodentales, según avisa el Consejo General de Dentistas de España.

 

                                                                                                    


Además,  hay determinados hábitos veraniegos comunes que constituyen un peligro para los dientes:

- Hábitos con los niños , como probar la comida del niño para  comprobar su temperatura, 'limpiar' con la propia saliva un chupete, ofrecer un mordisco de helado o compartir cubiertos favorece que los niños tengan caries si el que realiza los gestos las tiene.
   La caries es una enfermedad contagiosa que se transmite de persona a persona a través de la saliva. Generalmente, es la madre la que se la transmite a su bebé en los primeros 30 meses de vida, a veces incluso, a través de los besos.

- La deshidratación.  El calor o el sol intenso sobre nuestro cuerpo provoca deshidratación constante y origina la sed que intentamos paliar, sobre todo en verano, tomando bebidas azucaradas o altamente carbonatadas, que son las más perjudiciales para los dientes.Si  la boca se deshidrata, se vuelve más propensa a infectarse e inflamarse porque segrega menos saliva, provocando la sensación de 'boca seca', que causa problemas para tragar, hablar, comer, llevar prótesis dentarias o, incluso, puede producir dolor, irritación o quemazón de la lengua. Es necesario beber más agua que de costumbre en esta época (mínimo 2L al día). La saliva es esencial en la defensa frente a la caries, ya que diluye y elimina los azúcares, mantiene constante el PH de la boca y aporta el calcio y fosfato necesarios para remineralizar el esmalte.

- La relajación durante las vacaciones modifican costumbres y hábitos como los relacionados con la higiene bucal. Uno de cada cuatro españoles deja de cepillarse los dientes de manera total o parcial. Son los jóvenes frente a los adultos y los hombres frente a las mujeres, quienes más descuidan la limpieza bucal. Hábitos comunes en verano que son un peligro para tus dientes.

No obstante, la falta de cepillado aumenta el riesgo de sufrir caries, enfermedad periodontal o, en último término, la pérdida de dientes. Se recomienda, después de ingerir alimentos, lavarse los dientes. El cepillado antes de dormir es el más importante porque durante la noche los ácidos que dañan los dientes se forman más fácilmente, ya que se segrega menos saliva y el hecho de tener la boca cerrada (medio anaerobio) crea las condiciones favorables para que las bacterias proliferen.


- La práctica de  deportes acuáticos hace que los dientes se expongan  a cloro y otras sustancias químicas, que facilitan la acumulación  de sarro o placa dental . Las proteínas salivales se descomponen rápidamente en contacto con el pH del agua de la piscina y forman depósitos orgánicos en los dientes, de color marrón, conocido como 'el sarro de los nadadores'.

Por otro lado, el buceo puede provocar dolor de mandíbula, si no se coloca la boquilla del regulador de aire. Es frecuente también el 'síndrome de la boca del buzo' o barodontalgia, un problema causado por el cambio de presión de aire, sobre todo si el buceador tiene grandes caries, empastes, encías inflamadas. "Un consejo para quien sea portador de dentaduras postizas es acudir antes de bucear al dentista, para evitar que pueda tragársela.


Atención al frío y calor, de nuestros dientes. Es frecuente la experiencia de notar mucha sensibilidad en los dientes cuando se bebe algo muy frío o muy caliente. Por ello, lo más recomendable, es no provocar grandes cambios de temperatura ingiriendo alimentos fríos alternando con calientes sin permitir que los dientes "se aclimaten".

 

                                                                                                 ¿Y EN CUANTO A LOS ALIMENTOS?

 

Hay alimentos beneficiosos para la sensibilidad dental. El yogur, el queso, la leche, los huevos, carnes de vaca, pollo y pescado, así como las frutas, verduras y hortalizas favorecen la absorción del calcio necesario para evitar esa hipersensibilidad dental.

Además, la naranja, la mandarina y el pomelo, ricas en vitaminas C y A, flúor y calcio, limpian y fortalecen los dientes y combaten a las bacterias. También fortalecen las encías y ayudan a prevenir la gingivitis y la periodontitis, aunque deben ser consumidas con moderación ya que los ácidos pueden debilitar el esmalte.

Por otro lado, la zanahoria, el plátano, la manzana o las espinacas contienen altos niveles de flúor, lo que ayuda a fortalecer el esmalte. Pero las bebidas carbonatadas reducen el pH bucal y favorecen la aparición de sensibilidad.


Se recomienda acudir al dentista después del verano para detectar precozmente cualquier anomalía que pudiera surgir.